os gusta el nuevo relato sueños de una cazadora??

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domingo, 10 de enero de 2010

10º parte¡¡ dentro de poco se acaba la primera parte del libro y empieza la 2º

en primer lugar quiero dar gracias a todas las lectoras, a algunas de vosotras por los comentarios
espero que os guste muxo esta nueva parte
un beso muy grande a todas¡¡¡

Llevamos media hora caminando a través del bosque y mi vestido está completamente desgarrado. Ahora sí que parezco una novia cadáver de verdad, compruebo con tristeza.
Hace bastante ya que hemos cambiado de día, ahora es uno de noviembre y mi parte racional desea que con el día de Halloween halla acabado también mi pesadilla. Pero yo sé que no es así, y mi otra parte se encarga de recordármelo con crueldad constantemente.
Alexander, ajeno a la batalla de personalidades que se libra en mi interior, camina con cautela detrás de mí. Se le ve tan seguro de sí mismo que cualquiera diría que sabe el final que le espera y que está dispuesto a afrontarlo con valentía. Sin embargo, yo le veo muy vulnerable y siento que debo protegerle, cosa que no estoy haciendo en absoluto. Esa parte de mí que quiere salvarle lucha por mantener el control pero a cada segundo que pasa mi alma se convierte en una copia exacta de mi cuerpo, frío y oscuro.
- Caramba, Lindy, ¿podrías andar un poco más despacio? Con eso del maquillaje oscuro, lo único que veo es tu vestido. Y no lo reconozco fácilmente entre tantas ramas.
Me freno en seco y me giro para mirarle. Tiene todo el cabello enredado y lleno de ramas secas y sus ropas estás desgarradas, como las mías.
- Eh... si claro. Perdóname.
Continúo andando, pero esta vez más despacio. Lo cierto es que Kyle no ha mencionado que tenga que traerle lo más rápido posible. Soy yo la que quiere zanjar el tema para no seguir sintiendo este horrible vacío en el estómago.
Unos minutos después alcanzamos el claro. Gracias a mi vista nocturna y mi intuición recién adquiridas puedo sentir la oscura presencia que nos acecha más allá de los árboles y de la luz de la luna, dispuesta a entrar en acción a la mínima oportunidad. Un escalofrío me recorre el cuerpo. Los recuerdos me invaden en oleadas y aún puedo sentir terror, ya que mi cambio no se ha completado todavía. Desvío la mirada de las sombras para dirigirla hacia mi mano, donde la oscuridad aún no ha podido asentarse. Me pregunto porqué. Según lo que me ha contado Kyle el cambio ya debería haberse producido.
- ¿Qué es eso que querías enseñarme?
La pregunta de Alexander me sobresalta y hace que pierda el hilo de mis pensamientos. Se supone que Kyle ya debería estar aquí, sé que está cerca pero no puedo decir dónde con exactitud.
Me quedo plantada frente al claro, sintiéndome como una estúpida y sin saber qué contestar.
- Linda, ¿pasa algo?
- Eh... no, no pasa nada.
Maldita sea. Dónde se habrá metido Kyle.
Los minutos pasan cada vez más deprisa y Alexander y yo seguimos quietos, camuflados entre las ramas de los árboles y mirando hacia el claro. Yo, buscando una reacción por parte de Kyle y Alexander buscando una reacción mía. La situación es tan ridícula que me veo obligada a dar la vuelta y volver por donde he venido para salir de ella.
Alexander me mira con extrañeza pero yo apenas me doy cuenta de ello porque estoy ocupada con la figura que hay enfrente de mí.
Ahora ya sé porque percibía la presencia de Kyle cerca. Ha estado todo el rato detrás nuestro y ha debido divertirse bastante con la situación. Maldito vampiro chupasangre.
- ¿Quién eres tú?- pregunta Alexander adoptando una pose defensiva.
El lento avance de Kyle hace que Alexander y yo retrocedamos hacia el claro. Medio vampiro o no, la sonrisa de Kyle me pone los pelos de punta.
- Bien hecho, Linda.- Dice Kyle, haciendo caso omiso a la pregunta de Alexander.
- ¿Le conoces?- Me pregunta Alexander extrañado.
Genial, ¿y ahora qué? No tengo ni idea de cómo actuar, y tener dos pares de ojos completamente fijos en mí no ayuda.
- Bueno, puede decirse que sí. Es decir, es mi ex novio pero, aparte de eso también hay algunas cosas que...
- No puedo creerlo.- Kyle me mira fingiendo dolor y dice- ¿no le has hablado de mí, querida?
- ¿Querida? Linda, ¿quién es este tío?
Las cosas empiezan a ponerse feas y no sé qué se supone que es lo que debo hacer. Kyle está enredando las cosas, sabe que debería empezar a actuar y cerrar la boca, ¿por qué me pone las cosas aún más difíciles?
- Ya te lo he dicho, es mi ex novio.
- ¿Y qué hace aquí?
Kyle observa la escena con curiosidad y picardía, disfrutando evidentemente con la confusión de Alexander y con mis intentos por enderezar las cosas.
Al ver que no contesto, Alexander me coge del brazo y acerca mi cara a la suya con la intención de leer la verdad en mis ojos. Entonces pasa algo muy extraño. Entre mi brazo y su mano se eleva una fina columna de humo. Extrañado, Alexander aparta la mano y con gran sorpresa alcanzo a ver que la parte del brazo que Alexander a tocado ya no está negra, devolviéndome así una parte de mi humanidad.
Alzo la vista sorprendida y compruebo que el rostro de Kyle ha pasado de tener una expresión divertida a ser una máscara de horror y odio.

domingo, 3 de enero de 2010

FELIZ AÑO NUEVOOOO¡¡

FELIZ AÑO NUEVO A TODASSSSS¡¡
ESPERO K ESTE AÑO KE VIENE SEA EL MEJOR PARA MI SEGURO
ADEMAS ACABO DE CONOCER A MI PERFECTO ALEXANDER ;)
ACABO DE COLGAR LA 9º PARTE ESTA UN POCO MAS ABAJO
ESPERO KE OS GUSTE A TODAS¡¡
ADEMAS, ME GUSTARIA MEJORAR LOS DEFECTOS QUE TENGA EL RELATO ESTE AÑO
PODEIS DEJAR UN COMENTARIO OS LO AGRADECERIA UN MONTON¡¡
GRACIAS A TODAS¡¡ XD

9º parte¡¡¡¡

nueva parte¡¡¡
esta es la tercera parte de la primera parte xD
dentro de poco entramos en la segunda¡¡¡
espero k os guste a tod@s¡
un besazooooo ;)


TERCERA PARTE: EL CAMINO CORRECTO
Una multitud. Estoy rodeada de una multitud, pero no de una cualquiera. Recorro con la mirada cada rincón de la fiesta y en mi camino reconozco varios rostros. Estoy en la fiesta, de nuevo, pero esta vez no bailo en medio de la pista, sino que, desde una oscura esquina me dedico a recorrer con mi vista todos los rincones del local.
Desde este sitio tengo una panorámica excelente de Alexander, aquel a quien he venido a buscar. Ahora mismo se dedica a observar con una máscara de decepción cómo bailan las distintas parejas. Exactamente como yo, solo que él no puede verme, estoy absolutamente camuflada en la oscuridad. Me pregunto en qué estará pensando. Tal vez en cómo he podido dejarle plantado nada más empezar el baile. Mi rostro se deforma en una expresión de lástima y culpabilidad, pero sólo dura una milésima de segundo, porque en seguida se transforma de nuevo en una sonrisa torcida. Involuntariamente, me llevo las yemas de los dedos hacia los dos perfiles curvos que aparecen ahora en mi dentadura. Sonrío con aprobación.
Me planteo por un instante la posibilidad de buscar a mi maestro y compartir con él el resto de la noche, antes de que lleguen de nuevo los odiosos rayos de sol que me separarán de él. Tengo muchas ganas de hacerlo, pero ese no es el plan que ÉL a escogido para mí, y de ninguna manera voy a desobedecerle. Es mejor que siga con el plan.
Lentamente, me levanto de la incómoda silla de plástico dispuesta frente al equipo de música y me acerco hacia mi objetivo, cruzando la sala de lado a lado. La multitud sigue bailando sin darse cuenta aparentemente de mi presencia, sin embargo, yo puedo leer en los rostros de la gente el aturdimiento momentáneo que les produce mi roce.
Siento los ojos confusos de Alexander sobre mí y alzo la mirada. Mis ojos se encuentran con los suyos y empiezo a vacilar. Por mucho que haya cambiado, aún no sé si estoy preparada para hacerle daño, pues él es... fue la persona más importante para mí antes de sufrir el cambio y eso es algo difícil de ignorar. Pero cuanto más vacilo, más me enfado conmigo misma por no ser capaz de hacerlo y eso hace que me enfurezca con Alexander, por ser la fuente de mis problemas. Si ÉL me viera no se sentiría nada orgulloso de mí.
Me planto delante de Alexander con el ceño fruncido y me doy cuenta de que estoy cometiendo un error. El plan me obliga a sonreír. ÉL está débil y necesita mi ayuda. Con un gran esfuerzo, consigo alzar las comisuras de mis labios y formar una débil sonrisa.
- Hola, Alexander.
- Linda...- empieza diciendo él. Sus ojos me miran sin comprender, pero puedo sentir un atisbo de furia en su interior.
- Lo siento.- Le interrumpo. A continuación, las mentiras salen como un torrente de mi interior. – Sé que soy una estúpida, y que mi excusa te sonará muy falsa, pero es que cuando me has recordado lo de la marca negra en mi piel me he sentido muy insegura. No sabía si mi disfraz era realista de verdad y yo sólo quería impresionarte, así que he vuelto corriendo a casa y...
- ¿Porqué has tardado tanto? ¿Tienes idea de la de horas que llevo esperándote? Yo sí que me he sentido ridículo, no sé cómo has podido hacerme esto. Pensé que te hacía tanta ilusión como a mí venir al baile.- Ahora es él quien me interrumpe, y no me sienta nada bien. – Además, ¿qué es lo que te has hecho? Me gustabas mucho más antes, con la piel pálida. ¿De dónde ha venido la horrible idea de maquillarte absolutamente todo el cuerpo de negro?
- Pues verás, yo pensé que te gustaría más así, a mí me parece más realista.
- Tú no necesitas llevar un disfraz realista para estar guapa, y me parece ridículo que pienses que vas a quedar mal por no ir bien maquillada y que no te preocupe en absoluto dejarme aquí tirado.
Maldito humano. Sigo plantada delante de él, escuchando vagamente lo que dice acerca de lo dolido que está. ¿Porqué me siento culpable al escucharle? Sus malditos sentimientos no me importan. Lo único que necesito es llevarle hasta mi querido Kyle para que él pueda alimentarse libremente de su sangre. A ver si se calla de una vez...
- Alexander. Lo siento muchísimo, de verdad. Por eso necesito que vengas conmigo. Te he preparado una sorpresa muy especial exclusivamente para que me perdones. Por favor, confía en mí.- Digo cruzando los dedos tras mi espalda.
Lentamente, Alexander se levanta de su sitio, toma mi mano y me sigue. Antes de girarme para salir de la fiesta, él me coge por los hombros y me obliga a mirarle los ojos, que parecen jurarme que siempre estarán a mi lado y que él siempre va a confiar en mí. Mis ojos se empañan de lágrimas sinceras, una parte de mi no quiere hacerle daño, pero la otra me empuja a hacerlo y no puedo evitarlo. Él me besa en la frente y me da un pequeño empujón instándome a seguir adelante, a conducirlo hacia su propia tumba. Y no puedo evitarlo. Mis pies se mueven y ya nada podrá pararlos. Las lágrimas corren sin control por mis mejillas, pero él no puede verlas. Ojalá pudiera parar y dejarlo libre. Ojalá jamás hubiera coincidido con Kyle.
Mi mitad perversa se queda horrorizada ante esta oleada incontrolable de sentimientos, pero ahora comprendo que jamás podré dejar pasar por completo mi pasado. Y, por desgracia, tampoco mi presente.

domingo, 27 de diciembre de 2009

8º parte¡¡

Ola¡¡¡ siento haber estado tanto tiempo sin escribir. Bueno, el caso es k aki vengo cn una parte más que espero k os guste por que la cosa se empieza poner interesante¡¡¡¡ agradecería vuestros comentarios. bueno, un besazo a todas (aunque no sepa exactamente kn sois) espero k os guste¡¡¡¡



Un silencio sepulcral inunda el lugar en el que estoy. La oscuridad abarca todo cuanto no está iluminado por la tenue luz que aporta la luna. No sé que hago... dónde estoy... estoy confusa y eso es todo lo que sé de momento.
Apoyo una mano en el suelo con la intención de levantarme y noto pequeñas piedrecillas clavándose sin piedad en mi piel. Miro a mi alrededor con extrañeza, pero entonces mi rostro vuelve a perder color. Este es el viejo cementerio que está al lado de la carretera. Lo sé porque yo solía venir aquí con Caroline. Caroline... mis recuerdos me parecen muy lejanos, tanto que me duele recordarlos. Además, estoy tan cansada... Pero, ¿qué hago yo aquí? Yo jamás vendría por voluntad propia y algo me dice que Caroline y Alexander no tienen nada que ver con esto. Un momento... percibo algo. Algo me acecha en la oscuridad, lo sé, y me pone muy nerviosa. De mi boca sale de repente un gruñido que me deja paralizada. Esa no he podido ser yo, madre mía, ¿qué me está pasando? Me levanto rápidamente y entre jadeos y echo a andar a zancadas hacia un parque que hay al otro lado de la carretera. Siempre me ha gustado ese parque, me hace sentir como si estuviera en casa. Justo cuando estoy alcanzando los límites del cementerio vuelvo a sentir una presencia. Algo o alguien me está siguiendo, y sea lo que sea me pone los pelos de punta. Acelero el paso, pero en seguida me doy cuenta de que no es suficiente y echo a correr. Corro lo más rápido que puedo hasta que alcanzo el parque, entonces me dejo caer junto a un árbol. Aún estoy jadeando por el esfuerzo. Cierro los ojos y giro la cabeza, al abrirlos lo veo, y entonces lo recuerdo todo. La fiesta, Alexander, la marca... y él.
Kyle está de pie enfrente de mí y sonríe. Sonríe de la misma forma en la que sonreía antes, en el baño. Y a pesar de que ya lo he visto antes, me quedo aterrada ante la visión de los perfiles curvos que adornan su sonrisa.
Kyle se acerca lentamente a mí, pero apenas soy consciente de ello ya que no puedo apartar la mirada de sus profundos ojos rojos, que lanzan destellos a medida que se aproximan al claro de luz de luna en el que me encuentro.
Se acerca cada vez más hasta quedarse de cuclillas a mi lado. Entonces soy consciente del frío que hace a mi alrededor, tanto que puedo ver con mis propios ojos el vaho que expulsa mi boca. Me aterra tenerlo tan cerca, tanto que puedo hasta tocarle con sólo estirar mis dedos. Él, ajeno a todo lo que pasa por mi mente me agarra de la nuca y me atrae hacia sí.
Y, de repente, todo lo que yo mas temo comienza.
Siento sus fríos y despiadados labios sobre mi piel, acariciantes, prometiendo que lo que va a suceder a continuación no va a doler, que no voy a sufrir... pero yo sé que no es verdad. Lentamente sus labios se abren, dejando paso a dos largos y afilados colmillos, que se clavan sin miramientos en la piel de mi cuello. Todo a mi alrededor se mueve, da vueltas. Puedo oír vagamente el murmullo del viento y aullidos cerca, pero ahora mismo no es la mayor de mis preocupaciones, pues, a cada momento que pasa, sus colmillos se clavan con mas firmeza en mi piel, robándome poco a poco mi vida y duele tanto... Sus labios presionan furiosamente contra mi piel, buscando alimento, buscando vivir eternamente, pero no puedo dárselo... tengo que parar. Intento incorporarme, pero el peso de su cuerpo hace que el mío propio se incline, y no puedo luchar contra eso. Mis brazos buscan algo a lo que adherirse, pero estoy tan débil... empieza a faltarme el aire. Sólo necesito un momento de distracción, un poco de vacilación por su parte, sólo un momento. Con unas pocas fuerzas que no se de dónde saco, inclino la cabeza hacia mi brazo derecho y me quedo helada. La mancha negra que antes tenía el tamaño de una nuez se extiende a una velocidad alarmante por todo mi cuerpo. Ahora, la mitad de mi cuerpo se camufla perfectamente con la noche y me hace parecer prácticamente invisible. De repente todo frena, el dolor desaparece. Levanto la mirada de nuevo, aturdida, y me quedo helada. Estamos rodeados, no sé exactamente de qué, pero sé vamos a morir, lo sé. Mi respiración se acelera, tengo el cerebro colapsado, no sé que hacer, no sé que hacer... el aire vuelve a faltarme. Entonces, me doy cuenta del error que estoy cometiendo. ¡Maldita sea! Es mi momento, ahora. Con las últimas fuerzas que me quedan me levanto y corro. Corro como nunca lo he hecho. Sin mirar atrás, tropezando constantemente y sin dejar de levantarme. Corro desesperadamente hacia la vieja carretera que me lleva al cementerio de nuevo, mi hogar a partir de ahora.
Una vez allí, con el único apoyo de una cruz gótica y oxidada, lloro. Es algo que casi nunca había hecho, o al menos, no de este modo. Pero, al fin y al cabo, ¿qué mejor forma que llorar para echar de menos a esa luz que nunca más volveré a ver? Además, no pierdo nada. Hace tanto frío y estoy tan, tan sola...
Mi último pensamiento antes de que toda mi piel se vuelva negra como la noche misma está dirigido a...

viernes, 25 de diciembre de 2009

una parte más¡¡

Jadeando y con el único apoyo del viejo tablón de anuncios que hay en la recepción, me quedo descansando los pocos minutos que faltan antes de que suene la campana que anuncia el comienzo de las clases. Ya debería estar en el aula de física, esperando al profesor mientras comento con Caroline las últimas novedades de la revista Moda adolescente pero soy incapaz de moverme.
He recorrido todo el trecho de mi casa al instituto corriendo y, sinceramente, no me apetece tener que volver a hacerlo.
Lentamente, mi espalda resbala por la pared y me quedo sentada en el suelo, inmóvil. Soy consciente de que el profesor de física va a leer por enésima vez el relato breve con moraleja acerca de las vidas caóticas y de qué es lo que hay que hacer para combatirlas. Porras. Y después lo más probable es que dedique la media hora siguiente de clase a su deporte favorito, humillarme delante de todo el mundo. Así es mi vida. Esto no es nada inusual, así como las faltas por no traer los deberes y un par de incidencias más.
Muy a mi pesar y sabiendo que la suerte no me sonríe, me levanto del suelo y me encamino hacia el aula de física.
Cuando llego, me planto en la puerta, esperando las riñas del profesor, pero éste no está. ¡Genial! Al fin y al cabo, puede que la suerte haya hecho hoy un hueco para una más.
- ¡Linda!- Me giro para ver quién me ha llamado, aunque reconozco perfectamente la voz profundamente nasal. Caroline.- Vamos, no te quedes en la puerta, el señor Cast está a punto de llegar.
¿Qué profesor en su sano juicio se apellidaría Cast? Vale, sé que es un apellido de lo más normal pero suena tan ridículo. Por favor señor Cast, deje a la señorita Johnson en paz o me veré obligada a expulsarle de este centro. Al pensar en la escena me aflora una sonrisa a los labios y aún sonriendo me dirijo a mi pupitre para dejar mi mochila junto a él.
La molesta de Caroline viene trotando hacia mí, dejando atrás a su grupito de populares ineptos.
- ¡Linda!, ni siquiera me has saludado, ¿estás bien?- Chilla en plan histérico. Estoy a punto de disculparme de manera brusca por no haberla saludado lo primero de todo, ya que, según parece, no tengo cosas mejores que hacer. Pero como siempre me advierte la gente (mi madre) decido pensar las cosas antes de decirlas. Además, en estos momentos no creo que Caroline se merezca mi mal comportamiento. Estoy a punto de contestarle, pero, sin darme tiempo siquiera a abrir la boca comienza con su vacía cháchara habitual.- Adivina quién me ha pedido que vaya con él a la fiesta de Halloween de mañana.
- A ver, quién.- Le contesto con un entusiasmo muy mal fingido, aunque ella no parece darse cuenta, está demasiado ocupada hablando de sus ligues. Ni que a mí me importara.
Caroline frunce el ceño con desagrado.
- Se supone que tienes que adivinarlo.
Me siento como cuando de pequeña jugaba a las adivinanzas. Hablando de conversaciones vacías y estúpidas... De repente una chispa de terror se enciende en mi interior y me veo obligada a preguntarle.
- ¿Alexander?- Cruzo los dedos a mi espalda, luchando con todas mis fuerzas por que no sea así.
- No, él no. Pero estoy segura de que va a pedírmelo.- Suelta una risa estúpida y empieza a hablarme de lo guapo y lo atento que le parece y otra sarta de chorradas. Pero yo no necesito oír nada más para tranquilizarme.
Justo en este momento suena la campanilla y todos nos disponemos a ocupar nuestros respectivos sitios. El mío, en primera fila, por supuesto.
El profesor Cast hace su entrada en el aula, con su típico gesto de que algo huele mal, cuando lo único que apesta aquí es él.
- Vaya, vaya señorita Johnson.- Lo sabía, es incapaz de no meterse conmigo, aunque sea del todo inocente.- Veo que ha llegado usted puntual. Quiero que demos todos un caluroso aplauso a nuestra señorita Linda Johnson, que ha conseguido superarse a sí misma hoy.
Toda la clase se pone a aplaudir para seguir la broma del profesor, lo que hace que yo me hunda aún más si cabe en mi asiento, deseando ser invisible.
- Sabía que mis relatos con moraleja acabarían por dar su fruto, sobre todo en alguien como usted. Pensé que todo estaba perdido, pero me equivocaba, has conseguido llegar puntual por primer día consecutivo en lo que llevamos de trimestre.- Dice como quien no quiere la cosa cuando se apagan los aplausos. Menudo idiota. Estoy hasta las narices de que me trate como si no supiera hacer nada bien.- Por eso, quiero recompensaros a ti y a toda la clase con un examen sorpresa de formulación.
Perfecto. Esta claro que me he hecho demasiadas ilusiones respecto a mi día de suerte. Desde luego hoy no va a ser.
La clase protesta en una especie de réplica apagada, porque saben que no tienen nada que hacer y, en seguida, el profesor consigue acallar las protestas y repartir un examen a cada uno. El resto... el resto prefiero no recordarlo.

domingo, 20 de diciembre de 2009

7º parte¡¡

para los k no puedan comentar, he colgado abajo en aviso¡¡ las instrucciones de como hacerlo ok??
espero k os guste esta parte¡¡:

Ya hemos saludado a todas las personas que conocemos y por fin tenemos tiempo para nosotros. Nos dirigimos de nuevo a la pista de baile y volvemos a quedarnos inmersos en el ritmo de la música. Ahora toca un baile lento y todas las parejas se apiñan en torno a la pista.
Lo malo de estos bailes es que siempre reina un calor asfixiante. Lentamente dejo que la fina chaqueta blanca de encaje resbale por mis hombros, lo que deja al descubierto la totalidad de mis brazos y parte del escote y del cuello.
Alexander se queda mirando con aprobación mi disfraz y la gente que pasa por nuestro lado suelta comentarios fugaces acerca de lo bien logrado que está. Se me escapa una risita y Alexander me sonríe. Oh, que guapo está así, vestido de vampiro...
- Bonita cicatriz, me gusta el aire realista que le aporta a tu disfraz.
- ¿Eh?- me quedo por un momento en estado de shock. De hecho lo único siniestro que recubre el vestido son unas pocas manchas de sangre falsa, la idea fue de mi hermana. -¿Te refieres a la sangre?
- No, me refiero a la marca negra que te has tatuado en el brazo, es muy realista- dice cogiéndome de la mano con firmeza hasta dejar visible la marca.
Me quedo mirando fijamente mi brazo, atónita. La marca que he descubierto hace unos momentos, después de mi encuentro con Kyle se extiende ahora hasta el hombro. ¡No puedo creerlo! Ha crecido. Los moratones no crecen, y menos tan rápido.
- ¿Linda?
Me gustaría contestarle pero no encuentro palabras. Estoy asustada y que halla tanta gente a mi alrededor no ayuda precisamente. Estoy empezando a agobiarme.
- Lindy, ¿estás bien?
- No... Si. Necesito ir al servicio, eso es todo.
Le dedico una última mirada de disculpa y me dirijo rápidamente hacia los lavabos. Espero que no se lo haya tomado a mal...
Después de haberme mirado al espejo unas cien veces para cerciorarme de que la extraña marca que estoy segura de no haberme pintado sigue ahí, cierro los ojos y me apoyo contra la pared. Necesito explicaciones, pero el único modo de conseguirlas es preguntándole a Kyle y no tengo muchas ganas de hacerlo. Porras. ¿Porqué seré tan supersticiosa? Lo más probable es que se trate de cualquier chorrada. Tal vez me haya apoyado en una pared y se haya marcado sin querer. Pero, por desgracia, sólo me falta echarle una mirada rápida a mi brazo para saber que no es así. Parece como si la marca hubiera aparecido desde el interior de mi cuerpo. Estoy preocupada. Pero no puedo retrasar las cosas más, lo más probable es que Alexander esté empezando a cansarse y eso es lo último que quiero.
Arrastro los pies hacia la puerta, la abro lentamente, y para cuando está abierta, ya no hay vuelta atrás.
La figura que me espera al otro lado, con una sonrisa siniestra y torcida me es realmente familiar. Es más, es un rostro que acabo de contemplar hace unos momentos. Es un hombre y va vestido de negro de pies a cabeza, pero eso no es lo que me hace temblar de puro terror, pues hoy es Halloween y no hay nada más normal aquí que eso, sino su expresión... Parece leer mis pensamientos, parece decirme que sabe perfectamente cómo me siento, su expresión me induce a pensar que él puede calmar mi confusión. Y no puedo apartar la mirada de sus ojos. Siento como mi rostro comienza a palidecer, no es una visión agradable, al menos, no en estos momentos. Intento cerrar la puerta de un portazo, pero me siento extrañamente débil y hay un pie que me lo impide. También intento gritar, pero mi boca está seca y sin aire. Hay algo en su sonrisa, algo que no cuadra que no... Mis ojos se abren desmesuradamente al comprender, justo antes de cerrarse y sumirme en la más profunda oscuridad...

Sueños de una cazadora

PROLOGO

Un nuevo rayo cruzó fugazmente mi ventana y desapareció en la oscuridad de la noche. Me encogí aun más debajo de las mantas, asustada y volví a mirar por la ventana para mirar el desolador paisaje.
El cielo estaba completamente negro y apenas había luz, pero debido a las nubes y a los rayos de luna que pasaban a través ellas adquiría un tinte sobrenatural. El bosque que rodeaba la casa no podía verse si no pasaba un rayo y lo iluminaba momentáneamente y tenía miedo de lo que podía encontrarme en él con el próximo rayo de luz.
Desde aquí podía oír los gritos de mis padres peleándose en su habitación y los sollozos de mi hermano pequeño. En ocasiones, tenía muchas ganas de huir de aquello.
Dejé que una lágrima resbalara por la comisura de mi ojo y cayera sobre mi mejilla sin apartarla, sin tener que fingir que no pasaba nada. Notaba que mi vida era monótona, vacía y sin ningún sentido y aquello no era algo que yo hubiese elegido, nadie lo habría hecho.
Recé con los ojos apretados con fuerza para que todo cesara.
Quería que mis padres dejaran de gritarse y decirse cosas sin vuelta atrás y quería que mi hermanito Tommy no estuviera triste. También quería poder salir de aquí y abandonar toda una vida que no merecía la pena en absoluto.
Lo malo era que de tanto tiempo viviendo de este modo, estaba empezando a acostumbrarme.
Los temblores de la casa se intensificaron y me encogí aún más, gimiendo y sin querer levantar la cabeza de entre mis rodillas. No me atrevía a salir de mi viejo cuarto y arreglar las cosas.
Hasta que oí un ruido que me hizo ponerme en pie de un salto.
Provenía de la puerta de entrada, alguien la había abierto de par en par y de malos modos. Casi podía notar cómo el aire se colaba por el hueco e inundaba cada rincón de la casa y eso me enfureció.
De repente, tan rápido como habían empezado, los gritos y los sollozos cesaron y la casa quedo completamente en silencio salvo por el sonido del viento que silbaba entre los polvorientos muebles.
Abrí la puerta rápidamente y salí al exterior para ver qué había ocurrido y para cerrar la puerta y vi una figura alta y ancha recortada contra la luz de la luna, justo en el rellano de la puerta.
Me quedé paralizada unos instantes sin saber qué hacer.
- Te estaba esperando- escuché, antes de intentar huir de nuevo hacia mi cuarto.